¡Bienvenidos al complejo mundo de las relaciones de pareja!

¿Es posible amar sin depender? ¿Es posible amar sin necesitar nada de la otra persona? ¿Es posible amar sin exigir?

Adentrarme en este mundo bien conocido por la mayoría de vosotros, implica hacer un STOP y reflexionar sobre la diferencia entre querer y amar.

¿Tú quieres o amas a tu pareja? ¿Sabes dónde radica realmente la diferencia existente entre ambas maneras de relacionarse?

Para entender tal diferencia, no hay mejor manera que compartir con vosotros un fragmento de uno de mis libros preferidos: “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry .

En este texto se describe de manera sencilla pero sublime la diferencia entre querer y amar a otra persona:

– “Te amo” – dijo el principito.

– “Yo también te quiero” – dijo la rosa.

– “No es lo mismo” – respondió él.

– “Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.

Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.

Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.

Amar es desear lo mejor para el otro, aun cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aun cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.

Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.

Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía.

Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”

– “Ya entendí” – dijo la rosa.

– “No lo entiendas, vívelo” – agregó el Principito.

Seguramente, en algún momento de tu vida tú también habrás dicho a alguna persona: “TE NECESITO”. Sin embargo, trasmitir ese mensaje a otra persona es como lanzarle un dardo envenenado.

Le estamos poniendo encima una carga de responsabilidad que, por supuesto, no le corresponde ni merece tener en sus espaldas. Además, puede provocar que la otra persona se sienta sobrecargada y necesite tomar distancia de nosotros.

¿Realmente es tan difícil amar sin basar nuestra relación en la exigencia y la necesidad?

Os invitamos a reflexionar sobre el mensaje que trasmite el fragmento del cuento que hemos compartido con vosotros y os animamos a plantear cualquier duda, sugerencia u opinión. Es siempre un placer poder recibir comentarios vuestros.

Si estás interesado en iniciar una terapia de pareja en Murcia te animamos a contactar con nosotros sin ningún compromiso. Nos encantaría ayudarte a relacionarte con tu pareja de una manera más saludable y beneficiosa para ambos.