«La satisfacción radica en el esfuerzo, no en el logro. El esfuerzo total es una victoria completa». Gandhi

Hablamos de “síndrome del opositor” para poner nombre al conjunto de síntomas que se observan en la gran mayoría de los opositores.

Tener estos síntomas es algo absolutamente normal y esperable teniendo en cuenta la situación que los desencadena. Opositar no es nada fácil. Es una decisión que implica un nivel alto de compromiso, responsabilidad, perseverancia y estar dispuesto a hacer muchas renuncias.

Es el opositor el que tiene que buscar sus pequeños refuerzos positivos o motivaciones para que el día a día no se haga tan cuesta arriba. En una oposición, los refuerzos no son inmediatos por lo que este proceso puede volverse dificultoso si no nos cuidamos y no aprendemos a mantener nuestra mente “oxigenada”.

¿Qué es el síndrome del opositor?

Hay síntomas que observamos comparten muchos de los opositores que nos consultan en nuestro Centro de Psicología:

  • Dudar sobre uno mismo y sobre la elección de opositar: ¿lo estaré haciendo bien? ¿valdré para esto? ¿me habré equivocado? ¿los otros opositores estarán estudiando más o mejor? ¿merecerá la pena la inversión que estoy haciendo en tiempo/esfuerzo? ¿tendré que dejarlo?
  • Estrés: Hablamos de estrés cuando sentimos que estamos sobrecargados. Una oposición hace que el opositor se sienta sobrepasado y con la sensación de que no puede dar respuesta de manera satisfactoria a todo lo que la oposición le demanda. Esto es el estrés.
  • Ansiedad: La ansiedad es miedo a lo que puede llegar a pasar en un futuro. El opositor manifiesta un estado de preocupación constante. Anticipa posibles escenarios a los que se puede ver expuesto. Incluso, aparecen rumiaciones relacionadas con el “qué dirán los demás si no apruebo”. El opositor se encuentra diariamente haciendo frente a un estado de hiperactividad mental. Son muchos los pensamientos que pasan por su cabeza, muchos de ellos irracionales. Y, en ocasiones, son los pensamientos los que terminan dominando al opositor. En ocasiones la ansiedad se manifiesta en irritabilidad.
  • Sentimiento de soledad. El opositor pasa mucho tiempo aislado socialmente. Ante la incapacidad de desconectar de la oposición renuncia a sus actividades de ocio y tiempo libre. Esto favorece que la persona tenga la sensación de “estar quemada”. Además, debido al tiempo que el opositor pasa solo estudiando, sus habilidades sociales en muchas ocasiones se resienten. Se observa cierta dificultad para conectar con otras personas y hablar de contenido no relacionado con la oposición. En ocasiones el opositor en situaciones sociales parece estar ausente.
  • Sensación de que “nunca es suficiente”: El opositor suele tener la sensación de que haga lo que se haga no es suficiente. Hay un estado de “insatisfacción crónica” que se alarga durante el periodo de oposición. Y, un sentimiento de culpa por no haber estudiado más o no haber estudiado mejor durante el día.
  • Alteraciones en el estado de ánimo: El opositor suele hacer muchas renuncias. Pero, en ocasiones, el opositor llega a renunciar a todo menos al estudio siendo esto un gran error. Esto hace que su estado de ánimo se resienta al no descansar, no disfrutar de tiempo de ocio, no estar en contacto con otras personas, etc. Estar 24 horas en «modo trabajo» hace que el opositor se vaya marchitando. Y, por supuesto, el estado de ánimo baja. Si renunciamos a nuestro combustible entonces, ¿quién nos mueve?
  • Síntomas físicos o somatizaciones: Es común entre los opositores la aparición de síntomas físicos como dermatitis, problemas digestivos, problemas de sueño, dolores de cabeza, dolor en el pecho, etc.

Si identificas que tienes estos síntomas solo significa que… ¡eres opositor! Quizá saber que estos síntomas son compartidos por otros opositores pueda ayudarte a identificarlos como síntomas asociados al ser opositor y no preocuparte por ellos. Es absolutamente normal tenerlo. Más abajo, te ofrecemos algunos TIPS que esperamos puedan ser de ayuda para ti.

10 TIPS para combatir la sensación de estar quemado en el opositor:

  1. Reconoce que eres lo suficientemente valioso/a apruebes o no el examen. El aprobado ni te suma ni te resta valía. ¡Eres mucho más que una persona que está preparando un examen!  El resultado del examen no te define.
  2. No es tan importante la cantidad de horas sino la calidad de las horas de estudio. Plantéate objetivos sostenibles en el tiempo y realistas. Adapta el plan de estudios a tus características. No todos somos iguales ni tenemos las mismas circunstancias. Y, por supuesto, ¡si estás cansado/a aprende a descansar no a renunciar! Debes saber cuándo es tiempo de parar. Si no paras a tiempo, te quemarás y terminarás renunciando. Si una máquina que está echando humo no la paramos, se terminará poniendo en pausa por sí misma.
  3. Ten en cuenta que no todos los días son iguales. Mientras opositas hay algo que está ocurriendo en paralelo… ¡la propia vida! La vida sigue su curso aunque estés opositando. Te irán pasando cosas en tu día a día que harán que tu rendimiento no sea siempre el máximo. Lo importante es que cada día alcances tu máximo. Pero, ten en cuenta que el máximo de hoy quizá no sea el máximo de mañana.
  4. No te dejes atrapar por la visión de túnel. Si has tenido un mal día o las que cosas no te están saliendo hoy como tú tenías previsto, no significa que esté yendo todo mal. Haz un balance más general teniendo en cuenta todo el tiempo que llevas estudiando. Echa la vista atrás. No te olvides de todo el tiempo y esfuerzo que has dedicado al estudio meses atrás. Nada de eso caerá en saco roto. No solo mires la cima, haz una pausa y mira hacia abajo, reconócete todo el camino que ya llevas recorrido.
  5. Cuida tu cuerpo para mantener en forma tu mente. Es importantísimo que cuides tu alimentación. Somos lo que comemos. Come bien y te sentirás bien. Duerme las horas necesarias para levantarte con la sensación de descanso. Haz ejercicio. Con mucha probabilidad, si eres opositor, pases mucho tiempo sentado. Tu cuerpo necesita moverse para descargar toda la tensión del día acumulada en el cuerpo. Necesitas fortalecer tu musculatura y procurar tener una buena circulación. ¡Siempre salimos ganando si apostamos por el autocuidado!
  6. El discurso o lo que te dices a ti mismo/a es la clave, ¡tú tienes la llave para sentirte mucho mejor! No te juzgues, haces todo lo que puedes. Se compasivo/a contigo. La oposición es un proceso muy largo, habrá momentos en los que no puedas dar tu 100%. Y, no pasa nada, todo se va compensando. Háblate con cariño y respeto. ¿Qué le dirías a una persona que está pasando por lo mismo que tú?
  7. ¡Diviértete sin sentirte culpable! Disfrutar de tu tiempo de descanso no es tiempo perdido, es tiempo ganado. No pienses que estás haciendo algo malo. Si lo ves cómo tiempo “improductivo” estás totalmente equivocado/a. Lo que estás haciendo es cargar las pilas. Y, así podrás rendir de manera mucho más óptima.
  8. No te creas todo lo que pasa por tu cabeza. Tu cerebro es una herramienta muy potente. Pero, tienes que utilizar esta herramienta para tu beneficio porque puede volverse en tu contra como si de un boomerang se tratara. No des por válido todo lo que pase por tu cabeza, cuestiónalo, ponlo en cuarentena. No tomes decisiones si no estás en un estado de calma. El cansancio y el “estar quemado” puede hacer que no veas la realidad tal como es. Es posible que lo veas todo más amplificado de lo que realmente es. Simplemente, si un pensamiento pasa por tu cabeza y te hace sentir realmente mal… ¡cuidado, no le des mucha validez, seguramente sea un pensamiento irracional!
  9. Cuando te veas pensando en renunciar recuerda confiar en ti. En su momento, tomaste la decisión de emprenderte en esta aventura de la oposición teniendo en cuenta todos los pros y contras. Los motivos por los que decidiste apostar por esta opción siguen estando ahí. Pasarán por tu cabeza muchos pensamientos catastrofistas que te empujarán a tirar la toalla. El cansancio genera una neblina que te esté dificultando ver con claridad el “¿para qué?” te metiste en esto. Tan solo recuérdalo. No es una mala decisión. Es solo una decisión. No habría sido más correcto apostar por otra opción. No hay opciones buenas o malas, solo hay opciones.
  10. Presta atención a lo urgente pero no pierdas de vista lo importante de la vida. Aprobar el examen es lo urgente. Tienes que estudiar día a día para cumplir con ese objetivo. Pero, no olvides que la vida es mucho más que este examen, no permitas que se te escape lo realmente importante de la vida. El sentido de tu vida no puede estar únicamente en aprobar o no un examen. Te animamos a identificar qué es para ti lo importante de la vida, ¡cuídalo!

Esperamos que estos tips os hayan podido ser de utilidad a todas las personas que os encontráis haciendo frente a una oposición, ¡no estáis solos! El estudio es solo cosa vuestra pero, son muchas las personas de vuestro alrededor que están en la sombra deseando que podáis cumplir vuestro sueño!

¡Mucho ánimo!