El conflicto es consustancial al ser humano. Y, por supuesto, el conflicto es inevitable durante la vida en pareja. Debéis ACEPTAR que van a surgir puntos de desencuentro y habrán periodos donde os sintáis distanciados afectivamente el uno del otro. Esto no debéis interpretarlo como un FRACASO de la pareja. Recordad que “SI NO HAY CRISIS NO HAY CAMBIO”.

La pareja está formada por dos personas que individualmente van evolucionando. Y, por tanto, estos cambios que experimentáis a nivel individual van a terminar generando a su vez cambios en la pareja que en ocasiones derivarán en conflictos. Esto es absolutamente normal, sin embargo, debemos evitar entrar en bucles que no llevan a ninguna parte.

¿Qué podemos hacer para superar nuestra crisis de pareja?

  • Favorecer en casa un clima de amabilidad, cercanía y entendimiento. Los gestos de cariño y aprecio son necesarios para que os sintáis cerca el uno del otro. El respeto no se puede perder bajo ninguna circunstancia. Nunca hay un motivo de peso que justifique las faltas de respeto (no insultar, no tocar al otro, no gritar, no perseguir…).
  • Salir del bucle lo antes posible. Identificar si estáis entrando en bucle es fundamental para dejar de estar atrapados en él. Entramos en bucle cuando hablamos una y otra vez de algo que no tiene sentido. Y, esta conversación no nos lleva a ninguna parte, solo nos sirve para desahogarnos. Podéis pactar una palabra clave o algún gesto que os ayude a salir del bucle.
  • No forzar las conversaciones cuando estáis emocionalmente alterados. Tan solo es aconsejable hablar y llegar a entendimiento cuando las emociones hayan bajado de intensidad y ambos os sintáis tranquilos. Si no es así, ¡DISTANCIA!.
  • Mejorar la comunicación haciendo uso de la asertividad (yo tengo derecho de decir lo que pienso/siento pero a su vez tengo la obligación de no ofenderte ni dañarte).
  • Respetar el espacio de la otra persona para que no se sienta invadida. Si la otra persona dice “NO QUIERO HABLAR” debemos respetarlo y no insistir en tener que hacerlo en ese mismo momento. Desde la calma todo se ve con mayor claridad.
  • Entender que no hay un criterio más válido que otro. Ambos tendréis vuestra parte de verdad. Debemos no caer en el error de creer que tan solo existe una verdad absoluta. Esto a veces nos lleva a la sinrazón y a peleas absurdas. Si la otra persona opina diferente a nosotros, no podemos hacer otra cosas más que aceptar su punto de vista aunque no lo compartamos.
  • No os empecinéis en discusiones acaloradas en las que cada uno de vosotros defiende su punto de vista. Con templanza, exponer lo que pensáis. Pero, no intentéis imponer vuestro criterio por encima del criterio del otro. ¡ESTO ES IMPORTANTE! Si en algo no estáis de acuerdo tendréis que negociar para que ambos salgáis ganado.
  • Debemos evitar exigir e imponer. Sustituir esto por sugerencias: “Me gustaría…”, “Te pediría…”, “¿Podrías considerar que para mi esto es importante…?”.
  • Aceptar que todos tenemos derecho a decir NO. Ante el “NO” no podemos hacer otra cosa más que entender que sus motivaciones son distintas a las nuestras y aceptarlo.
  • No criticar por criticar las cosas que hace la pareja. Más que poner el foco en lo que hace mal, debemos poner atención en lo que hace bien. Seguro que no es tan terrible eso que nos molesta del otro. Si no es tan importante…¡dejémoslo pasar! Cuando tengáis que batallar, hacerlo. Pero, no invirtáis demasiados recursos en algo que no va a ninguna parte.
  • Empatizar con el otro miembro de la pareja. Esto implica pasar del “YO” al “NOSOTROS”. No olvidar que estáis en el mismo barco. Ambos tenéis objetivos comunes. No os tratéis como si fuerais enemigos. Debéis tener también en cuenta que desde que estáis en pareja habéis iniciado un proyecto común y esto irremediablemente implica tener que hacer renuncias a nivel individual.
  • Si necesitáis algo del otro…¡PEDIRLO! No esperéis a que la otra persona adivine lo que os pasa. Si necesitáis algún tipo de ayuda hacérselo saber a la otra persona para que os pueda ayudar. El otro no tiene por qué adivinar qué está pasando dentro de nosotros y cuáles son nuestras necesidades. Evitar decir frases del tipo: “Es que yo estaba mal y tú no me has dado el afecto que yo necesitaba….”. Si estamos mal o algo nos sucede debemos hacerlo saber. O, al menos, si no lo decimos luego no podemos echar en cara al otro que no nos haya dado lo que necesitábamos.
  • No amenazar con romper la relación cada dos por tres. Evitar boicotear la relación de pareja diciendo de poner fin a la relación durante los momentos de discusión. Si planteáis poner fin a la relación que sea porque es una decisión meditada, no decirlo como mero desahogo. Esto es una falta de respeto para la otra persona y para la relación en sí misma. No se trata de no enfadarse nunca, o de no decir lo que nos molesta sino de tratar con respeto al otro y a lo que habéis construido juntos.

¡Esperamos que estas pautas os sean de utilidad y os ayuden a mejorar la convivencia en pareja!

Pero si continuáis estando en crisis de pareja, tras poner en práctica las pautas que os ofrecemos en este artículo y haber intentado por vosotros mismos mejorar vuestra relación de pareja, os animamos a poneros en contacto con nosotros para que podamos ayudaros. Estas pautas en ocasiones son necesarias pero no siempre son suficientes.

Algunas parejas necesitan iniciar una terapia de pareja para poner solución a sus problemas de pareja. Si estáis buscando una terapia de pareja en Murcia, en nuestro Centro de Psicología en Murcia nos encantaría poder acompañaros en este proceso de búsqueda de soluciones.