Con frecuencia recibimos en nuestro Centro de Psicología en Murcia a personas que nos piden ayuda para superar su dependencia emocional. Incluso, la persona que viene a visitarnos es consciente de su enganche emocional y nos plantea durante la consulta: «sé que tengo que dejarlo/a ir. Pero…no puedo hacerlo».

En este artículo te ofrecemos algunas claves que te pueden ayudar a identificar si dependes emocionalmente o no de tu compañero/ a sentimental.

La dependencia emocional funciona de una manera muy parecida a las adicciones. La persona con adicción a una droga no puede dejar de consumirla aunque es consciente de que no le hace bien ya que perjudica tanto su salud física como su salud mental. Le hace daño pero no importa. El adicto pierde el control y consume la sustancia sin pensar en las consecuencias que de ello se derivan. De nada vale lo que las personas de su entorno le puedan decir o aconsejar. Necesitan seguir consumiendo.

Entra en una espiral de autodestrucción, se hace daño, se falta el respeto pero a corto plazo se siente bien cuando consume, se alivia y esto resulta placentero en el momento. No deja de hacerlo porque “lo necesita” y cree que “no puede dejar de hacerlo”.

Esto es exactamente lo que ocurre con la dependencia emocional. La persona no se siente capaz de dejar aquello que le daña, que perjudica su salud mental y entorpece el poder vivir de manera plena y satisfactoria. Se sigue apostando por una relación que no lleva a ninguna parte y que acabó o debería hacer acabado hace ya un tiempo.

Las personas que tienen dependencia emocional saben que no deben estar en la situación en la que se encuentran atrapadas y que deben salir de ahí. Pero, hacen justamente lo contrario, siguen ahí esperando a que en algún momento todo cambie. Y, ese momento nunca llega.

¿Tengo dependencia emocional?

Te contamos cuáles son las características más sobresalientes de la dependencia emocional para que puedas reflexionar sobre ello y valorar si mantienes una relación de dependencia emocional con tu pareja:

  • No estás bien con tu pareja pero no puedes dejarla ir. La dependencia emocional nos empuja a que nos apeguemos a nuestra pareja aunque nos dañe emocionalmente y nos reste calidad de vida. Hace que creamos que no somos capaces de romper esa relación . Aparece el miedo a lo desconocido, el miedo a tomar decisiones, el miedo a estar solos, a no encontrar algo mejor. Aparece la falsa creencia que nos hace pensar que no podríamos estar en otro sitio mejor. No estamos bien pero no podemos pensar más allá, es lo que conocemos y debemos permanecer ahí, ¡cómo nos engaña nuestra mente!
  • Justificas lo injustificable. El enganche emocional hace que pasemos por alto muchas cosas que no deberíamos dejar pasar. Perdonamos lo imperdonable. Todo vale. Se le resta importancia a las situaciones tóxicas que se dan en la pareja, a los malos gestos, a las malas palabras, a la hostilidad…todo vale con tal de seguir apegados a la pareja. Pero….¡cuidado! Todo esto no cae en saco roto sino que daña directamente nuestra autoestima.
  • Tienes sentimientos de tristeza, frustración e impotencia. No eres feliz. Sabemos que el camino que debemos seguir es un camino muy diferente al que estamos siguiendo. Pensamos que tenemos que salir corriendo de ahí pero sentimos que no somos capaces de hacerlo y por lo tanto nos quedamos inmóviles en la casilla de salida. Y, por supuesto, esto nos lleva al conflicto, nos genera malestar. Algo nos retiene para que no pasemos a la acción, nos impide dejar de ser esclavos de una relación que solo nos está haciendo daño. Ese “algo” suele ser el “miedo a”. Y, cada vez nos vamos apagando como si de una vela se tratara, tenemos menos fuerzas para salir de ahí y nos sentimos más atrapados.
  • Normalizas conductas y situaciones que son totalmente destructivas. La persona con dependencia emocional se apoya en ideas irracionales del tipo: «Todas las parejas tienen problemas”, “las relaciones de pareja son difíciles”, “quien bien te quiere te hará llorar”, “lo paso así de mal porque lo/la quiero mucho”, «nuestro amor todopoderoso hará que podamos superar este mal momento». Nada de esto es verdad. Cuando encuentras a tu compañera o compañero de vida adecuado, todo es fácil. Los problemas se resuelven desde el cariño y el respeto. Pueden surgir puntos de desencuentro y conflicto pero no hay sufrimiento. Si estar en pareja nos daña, debemos tener la suficiente fortaleza para aceptar lo que no puede ser. Forzar la relación para que funcione solo nos desgasta, nos hace sentir muy infelices.
  • Te faltas el respeto viviendo situaciones en las que te sientes humillado/a o fuera de lugar. No sabemos cortar a tiempo o salirnos en el momento adecuado de las situaciones que terminan siendo dañinas o humillantes para nosotros. El miedo a que la otra persona no nos necesite o deje de querer estar con nosotros hace que no nos salgamos del bucle de toxicidad cuando es el momento de hacerlo. Vivimos situaciones en las que continuamente nos faltamos el respeto. Nos faltamos el respeto cuando dejamos que otra persona nos dañe con tanta facilidad. Y, sobre todo, no haciendo nada al día siguiente más que tapar lo ocurrido como si nada hubiera pasado. Se pierde el control sobre las emociones, adoptamos una actitud infantil, todo se paraliza y todo deja de ser importante para nosotros cuando la relación está en peligro o cuando sentimos que la otra persona puede desapegarse de nosotros.
  • Te aislas. Has dejado de hacer cosas con las que antes disfrutabas. Nuestra vida empieza a girar en torno a nuestra relación de pareja. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer está condicionado por el miedo a ser dejado/a por nuestra pareja o a distanciarnos de él o ella a nivel afectivo. Nos nos sentimos libres para hacer lo que nos apetece cuando nos apetece. Siempre está rondando por nuestra cabeza «¿y si se molesta…?, ¿y si piensa que…?», etc.
  • Ni contigo ni sin ti. Por fin, cuando después de una pelea o situación desagradable decidimos tomar distancia y dar un paso hacia delante, nos damos cuenta de que echamos de menos a nuestra pareja y que tampoco estamos bien sin estar a su lado. Y, de nuevo volvemos a cambiar de idea y retomamos la relación. Esto no pasa por amor, esto pasa por dependencia emocional. No puedo estar contigo porque no me siento bien pero, tampoco sé estar sin ti porque toda mi vida ha girado y gira en torno a ti.

Si tras leer este artículo con algunas de las características más sobresalientes de la dependencia emocional te has sentido identificado/a, te animamos a que pases a la acción. Continuar así, no es una opción. A veces hay que dejar ir para poder SER.

No es fácil…lo sabemos. Por ello, si consideras que necesitas ayuda psicológica para superar tu dependencia emocional, puedes contactar con nosotros sin ningún compromiso. ¡Nos encantaría acompañarte en este proceso!