Era de esperar una ola de problemas de salud mental tras estos meses de pandemia que llevamos acumulados sobre nuestras espaldas.

Los tiempos se están alargando demasiado. A pesar de estar casi un año conviviendo con el virus e intentando adaptarnos como podemos a esta “nueva normalidad”, aún no vislumbramos el final de esta situación tan dramática.

Los especialistas en salud mental preveíamos que la población iba a ver resentida su salud mental. Sin embargo, no ha sido hasta ahora a principios de año, cuando podemos verificar que efectivamente son muchísimas las personas que están viendo afectada su salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace referencia a la “fatiga pandémica” para describir el agotamiento psicológico que muchos de nosotros estamos experimentando. Las consultas privadas nos estamos viendo desbordadas ante la paralización o ralentización de los servicios públicos de salud mental. Las solicitudes de cita se han disparado estos meses.

Actualmente sabemos que, desde el mes de enero hasta el mes de septiembre del pasado año 2020, la venta de psicofármacos destinados a tratar la ansiedad, la depresión y el estrés aumentó en España un 4%. Es decir, se dispensaron  4,4 millones de envases más de lo esperado. Esto nos ayuda a predecir que la salud mental de la población se está viendo alterada debido al impacto de la COVID-19 con mucha probabilidad.

¿Por qué estamos viendo afectada nuestra salud mental?

  • Se han alterado muchas de nuestras rutinas del día a día.
  • El horario de sueño de muchas personas se ha visto alterado.
  • Ahora somos mucho más sedentarios.
  • Miedo a enfermar o a que enfermen nuestros seres queridos.
  • Cansancio derivado de la hipervigilancia con el fin de evitar un contagio.
  • Prestamos atención excesiva a posibles peligros. Terminamos viendo posibilidad de contagio donde no la hay.
  • Hartazgo respecto a las medidas tomadas por las autoridades como el derivado del uso de la mascarilla y distancia social.
  • Estrés como consecuencia de la incertidumbre respecto a las decisiones que van tomando las autoridades.
  • Falta de contacto social. El sentimiento de soledad se ha acrecentado. Muchas personas se encuentran aisladas.
  • Falta de muestras de cariño y/o afecto. Nos está pasando factura no poder abrazarnos, besarnos ni tocarnos.
  • Se ha renunciado al ocio. No disponemos de vías de escape que nos permitan desconectar de la jornada de estudio o trabajo.
  • No podemos realizar planes a medio o largo plazo. Dependemos de las decisiones que diariamente se van tomando en cada Comunidad Autónoma.
  • La angustia financiera debida a la situación de vulnerabilidad económica y/o laboral. Muchas personas han perdido su empleo, otras se encuentran en ERTE y otras se han visto obligadas a cerrar sus negocios.
  • Bombardeo constante de noticias desalentadoras sobre la crisis sanitaria y económica.

Y, por supuesto, merecen una mención a parte todas aquellas personas que por desgracia han perdido a un familiar por COVID-19. Estos familiares no han podido despedir a su ser querido como merecía. Perder a un ser querido en estas circunstancias dejará sin duda un huella en la salud mental de los familiares. Muchos de los duelos que se han producido durante la pandemia se complicarán. Serán muchos los familiares o seres queridos de fallecidos que necesiten acompañamiento psicológico para digerir la pérdida de su ser querido en tan duras circunstancias. 

¿Qué personas están necesitando más ayuda psicológica?

Para poder hacer una radiografía lo más representativa posible de las personas que estamos atendiendo desde el inicio de la pandemia consideramos necesario dividir a todas estas personas que nos han solitado o nos solitan ayuda psicológica en cuatro grupos principales:

  • Personas que nunca antes habían necesitado atención psicológica: Se están poniendo en contacto con nosotros personas que nunca, hasta ahora, habían necesitado ayuda psicológica y se están viendo desbordados por la situación que nos atrapa desde marzo.
  • Personas que ya habían sido dadas de alta de su terapia psicológica: Han vuelto a contactarnos muchas de las personas, a las que les dimos el alta en su momento, por haber sufrido una recaída o empeoramiento siendo el detonante la crisis del coronavirus. Muchas personas han tenido que volver a solicitarnos tras haber recibido una sacudida por la situación de pandemia. Antes de dar el alta, preparamos a los pacientes para posibles situaciones que pueden generar recaídas. Sin embargo, la pandemia no estaba en nuestros planes. Son muchos los pacientes que se han visto desbordados.
  • Personas que ya estaban recibiendo tratamiento: Hemos observado que las personas que se encontraban recibiendo tratamiento psicológico en el momento del inicio de la pandemia han experimentado un estancamiento en su terapia o una evolución mucho más lenta de lo esperable en otras circunstancias.
  • Profesionales sanitarios: En estos meses nos han solicitado atención psicológica profesionales sanitarios que han estado y están en primera línea de la lucha contra la COVID-19. La salud mental de muchos sanitarios se ha visto comprometida. Hemos detectado un aumento de profesionales sanitarios que nos consultan por encontrarse con problemas en su salud mental. Sin duda, han hecho y continúan haciendo un gran esfuerzo teniendo a su vez la sensación de no disponer de los medios y recursos adecuados. Además, es mucha la tensión acumulada que soportan desde que se inició la pandemia. La mayoría de sanitarios nos consultan por insomnio. Sin embargo, un estudio realizado sobre el impacto psicológico de la COVID-19 en profesionales sanitarios españoles pone de manifiesto que la pandemia ha generado en el personal sanitario síntomas de estrés, ansiedad, depresión e insomnio siendo mayores los niveles entre las mujeres y los profesionales de mayor edad. Como era de esperar, variables como haber estado en contacto con el virus o el miedo en el trabajo desencadenaron una mayor sintomatología.

¿Cuáles son los problemas de salud mental más frecuentes?

Un equipo de investigadores canadienses ha realizado un estudio de metaanálisis basándose en 55 estudios en los que participaron alrededor de 190.000 personas. Los investigadores que realizaron este metaanálisis concluyeron que:

  • La prevalencia del insomnio fue del 24%.
  • La prevalencia de trastorno por estrés postraumático alcanzó el 22%.
  • La prevalencia de depresión se situó en 16%.
  • La prevalencia de la ansiedad llegó al 15%.

A su vez, un equipo internacional de psicólogos liderado por la Universidad Autónoma de Madrid, realizó un estudio en el que participaron 6.882 personas de 59 países. Tras analizar los resultados de este estudio se concluyó que:

  • Un 25,4% de la población había sufrido síntomas moderados/graves de Depresión.
  • Un 19,5% de la población había experimentado síntomas de ansiedad.
  • Un 68,5% había experimentado síntomas de estrés postraumático. Eso pone de manifiesto que para muchas personas la pandemia ha sido un evento traumático cuyo coste psicológico a largo plazo aún no es posible determinar.

¿Deberíamos invertir más en salud mental en España?

¡Absolutmente sí!

La OMS realizó un estudio para valorar el impacto de la COVID-19 en la salud mental de la población. En este estudio, realizado entre los meses de junio y agosto de 2020, participaron 130 países.  Y, según la OMS, antes de la pandemia los países tan solo destinaban entorno al 2% de sus presupuestos nacionales a la atención de la salud mental de la población.

Por tanto, podemos concluir que es urgente aumentar los recursos que se dedican a atender la salud mental. Sin duda, la pandemia está impactando en la salud mental de la población de manera significativa. La OMS comunicó que «la pandemia de covid-19 ha interrumpido o detenido los servicios de salud mental en el 93% de los países de todo el mundo, mientras que la demanda de salud mental está aumentando”.

Esto ha ocasionado que los Centro de Psicología privados estemos recibiendo muchas consultas. Son muchas las personas que nos consultan para saber si es normal sentirse intranquilo, angustiado o con miedo en estos momentos. Y, sí lo es. Es absolutamente normal que cada uno de nosotros reaccione como pueda ante esta situación tan inesperada como anormal. Es aconsejable no demonizar el hecho de sentir ansiedad o encontrarnos con un ánimo bajo en estas circunstancias. Es una reacción más que lógica si atendemos a la situación que nos envuelve.

No hay una manera de reaccionar más correcta que otra. Hacemos lo que podemos para adaptarnos a esta situación tan complicada. Es importante que no nos juzquemos ni critiquemos nuestra manera de reaccionar. Tenemos que ser compasivos con nosotros mismos. Es la primera vez que nos toca vivir algo así.

Y, por supuesto, es recomendable pedir ayuda si consideramos que la situación nos está sobrepasando. Si consideras que necesitas atención psicológica en estos momento, te animamos a contactar con nosotros.

Mucho ánimo a todos nuestros lectores. Os mandamos toda nuestra fuerza y cariño…

¡Esto también pasará!