Recibir un diagnóstico puede ser un gran alivio cuando nos encontramos buscando respuestas que nos ayuden a entender qué le pasa a nuestro hijo. Otras veces, resulta abrumador porque no estamos preparados para que nos hablen de algo que desconocemos.

Pero, sea cual sea nuestro caso, no es fácil encajar que nuestro hijo tiene un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Puede que nos sintamos desconcertados y nos inunden emociones como el miedo, la impotencia, la tristeza o la culpa.

Nos vemos obligados a empezar un camino que no hemos escogido emprender y esto puede generar mucha ansiedad si no tenemos claro hacia donde debemos dirigirnos una vez hemos recibido el diagnóstico.

Mi hijo hace cosas raras

Nuestro hijo comienza a hacer “cosas raras” (se lava las manos una y otra vez, toca los objetos un determinado número de veces, comprueba las cosas que hace en reiteradas ocasiones, ordena los juguetes de su habitación como si de un ritual se tratara, repite palabras, cuenta series de números, reza, acumula objetos, tiene supersticiones, repite constantemente una acción, limpia de manera insistente, etc.) que aparentemente no tienen importancia pero que llaman nuestra atención y nos preocupan.

Es difícil saber llevar como padres que las personas de nuestro entorno nos digan que nuestro hijo es un niño malcriado, que no lo estamos haciendo bien como padres o que lo estamos mimando y que por eso se comporta así. No es raro que las personas de nuestro alrededor nos culpen por el comportamiento del niño. Y, esto es normal que nos genere mucha rabia e impotencia.

Normalmente, el niño realiza ese tipo de conductas para que nada malo pueda pasarle a él o a sus seres queridos. Los niños tienen plena conciencia en todo momento de lo que están haciendo pero no pueden dejar de hacerlo por miedo a que las cosas no vayan a salir bien por su culpa. Y, además, realizar este tipo de conductas ayudan a disminuir a corto plazo el nivel de ansiedad.

¿Qué es el TOC infantil?

Vamos a imaginar que dentro de nuestra cabeza hay una “maquina clasificadora” de pensamientos e imágenes. Está maquina clasificadora tira a la basura aquellas imágenes y pensamientos que son negativos, feos, engañosos o sin mucho sentido. Y, deja el resto de pensamientos dando vueltas por nuestra cabeza.

En el TOC lo que sucede es que esta máquina clasificadora no funciona muy bien, se equivoca a la hora de clasificar y no tira a la basura los pensamientos e imágenes que deberían ir allí.

Por eso, los niños que tienen TOC tienen en su cabeza pensamientos o imágenes que son desagradables para ellos, sin embargo, como son pensamientos inútiles o de los que nada se puede aprender la máquina clasificadora debería tirarlos a la basura. Pero, esto no sucede.

La terapia psicológica ayuda a los niños a identificar esos pensamientos y a tirarlos a la basura, ¡no sirven para nada!

Los niños que tienen TOC realizan “rituales” o “compulsiones” con el objetivo de deshacerse de los pensamientos e imágenes que les hacen sentir mal y no paran de rondarles por la cabeza. Al ocuparse haciendo este tipo de “conductas raras” dejan de prestar atención a esos pensamientos e imágenes que les están haciendo sentirse angustiados e inquietos.

Y, ¿cuáles son las soluciones?

Tras recibir el diagnóstico de nuestro hijo debemos ocuparnos de pasar a la acción con el objetivo de que el TOC no nos gane la batalla. Con las herramientas necesarias el puede aprender a convivir con el TOC sin que le genere malestar.

Terapia psicológica.

La manera de aprender estrategia y herramientas para convivir con el TOC es mediante la realización terapia psicológica. En concreto, es la terapia cognitivo-conductual la que ha demostrado ser eficaz para intervenir en el TOC infantil.

En esta terapia se hace especial hincapié en la técnica de exposición con prevención de respuesta (exposición repetida y prolongada del sujeto a las situaciones que le provocan los miedos obsesivos, mientras se le impide realizar las respuestas compulsivas o de escape).

Tratamiento farmacológico.

Por otro lado, en muchas ocasiones es necesario también iniciar un tratamiento farmacológico. Pero, por supuesto, será el pediatra del niño quien nos derive al especialista correspondiente el cual nos indicará de los pasos a seguir.

No debemos tener miedo a los fármacos, son seguros. El uso de fármacos tiene una gran tradición en el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo sobre todo en lo referente a la población más joven. La medicación resulta eficaz debido a la rápida mejoría que se observa en el niño.

Cabe resaltar los siguientes fármacos: cloromipramina, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS (fluoxetina, paroxetina, citalopram, fluvoxamina, y sertralina) e inhibidores duales de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN).

En nuestro Centro MindUp Psicólogos Murcia podemos ayudarte si estás buscando profesionales especializados en TOC en Murcia. Por último, nos gustaría que conocieras la asociación TOCMURCIA. Y,en su página web, puedes encontrar diversos contenidos de interés relacionados con el TOC.

Para más información sobre el tratamiento del TOC en Murcia te animamos a contactar con nosotros sin ningún compromiso. ¡Nos encantaría poder escucharte!