Pesadillas y terrores nocturnos

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Pesadillas y terrores nocturnos

Pesadillas

Las pesadillas son sueños largos y elaborados que producen terror en los niños. Normalmente, el contenido de las pesadillas principalmente hace referencia a situaciones de peligro físico o a situaciones en las que la autoestima del niño se ve amenazada y dañada.

El contenido de las pesadillas puede responder a experiencias reales, fantaseadas o a una combinación de ambas.

Es muy frecuente durante la infancia tener pesadillas durante el sueño. El periodo de edad donde se observa la presencia de pesadillas con mayor frecuencia es desde los 3 hasta los 6 años.

Están asociadas al estrés psicológico y social que muchos niños sufren durante el día. Es más habitual la presencia de pesadillas en niñas. Se estima que la prevalencia de pesadillas en la población infantil es aproximadamente del 13 por 100.

La pesadilla suele terminar con el despertar del niño, el cual puede recordar con exactitud todo el contenido de la pesadilla y puede relatar los personajes que aparecían en la misma, la situación y la sucesión de los hechos acontecidos.

Las pesadillas tienen un impacto considerable sobre el niño que las sufre, en los niños se convierten en un problema cuando son frecuentes, ya que el niño puede desarrollar miedo a dormir, evitando así tener de nuevo más pesadillas. Además, los continuos despertares, tras las pesadillas, provocan en el niño prolongadas sensaciones de miedo y, en ocasiones, la presencia de actividad vegetativa.

Consecuencias de la presencia pesadillas frecuentes en el niño:

  • Alteración del funcionamiento normal durante el día.
  • Alteración del sueño como consecuencia de los continuos despertares y el miedo a dormir.
  • Cansacio.
  • Fatiga.
  • Dificultades de concentración.
  • Irritabilidad.
  • Preocupación o sensación de indefensión.

¿Cuándo iniciar un tratamiento psicológico para reducir la frecuencia de las pesadillas?

  • Las pesadillas aparece dos o más veces por semana durante un periodo de seis meses.
  • El niño tiene más de 6 años y tiene pesadillas frecuentemente.
  • Se observa en el niño un comportamiento alterado durante el día.
  • El contenido de las pesadillas genera en el niño un gran nivel de malestar.

Terrores nocturnos

Los terrores nocturnos son reacciones de temor que el niño tiene durante la noche. El niño, a pesar de estar dormido, se sienta de manera brusca en la cama y grita. Es común observar, en niños que sufren terrores nocturnos, la presencia de llanto desgarrador e inesperado, expresiones de miedo intenso y agitación motora.

A diferencia de las pesadillas, en los terrores nocturnos, el niño no llega a despertarse. Si finalmente el niño se despierta, se muestra confuso y desorientado durante unos minutos y con cierta sensación de temor. Si no se ha despertado en su totalidad, el niño puede volver a dormir inmediatamente, sin recordar absolutamente nada al día siguiente.

La duración del episodio suele durar tan sólo unos pocos minutos. Posteriormente, el niño no recuerda absolutamente nada de lo ocurrido.

Los terrores nocturnos se observan principalmente entre los 4 y los 12 años de edad. Son más frecuentes en varones. Se estima que la prevalencia de pesadillas en la población infantil es aproximadamente del 1 al 6 por 100, son menos comunes que las pesadillas.

Tienden a remitir espontáneamente durante la adolescencia.

El estrés psicológico y social, al igual que en las pesadillas, la tensión emocional y la fatiga, parecen aumentar la presencia de terrores nocturnos durante la infancia. Sin embargo, algunos autores hablan de posibles componentes hereditarios e incluso señalas la presencia de factores genéticos relacionados con la presencia de terrores nocturnos en niños.

Muchos padres desconocer la mejor manera de actuar antes los episodios de terrores nocturnos de sus hijos. Es recomendable solicitar ayuda profesional cuando no se dispongan de las habilidades necesarias para abordar adecuadamente la presencia de terrores nocturnos en el niño. El psicólogo puede orientar y asesorar a las familias sobre las mejores estrategias a llevar a cabo y ofrecer pautas concretas para que disminuir la frecuencia de los terrores nocturnos y lograr que desaparezcan.