Déficit habilidades sociales

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Déficit habilidades sociales

Las habilidades sociales son el conjunto de conductas y actitudes que permiten una buena interacción con los demás. En concreto, tener habilidad social hace referencia a la destreza con la que una personas maneja las relaciones sociales. Si el manejo de las relaciones que establecemos con las personas de nuestro entorno es adecuado, nos repercutirá positivamente y nos permitirá sentirnos bien con nosotros mismos.

El aprendizaje de habilidades sociales es imprescindible para mantener relaciones sociales saludables durante los periodos de la infancia, la adolescencia y la edad adulta.

Los adultos deben implicarse en la educación y el aprendizaje de sus hijos. Somos seres sociales, por lo que enseñar a los niños, desde los primeros años de vida, a ser competentes socialmente les va a permitir desenvolverse eficazmente en muchas situaciones de su vida e interactuar con otras personas de manera adecuada.

Las habilidades sociales, al igual que cualquier otra habilidad, se aprenden. No son heredadas. Para aprender a conducir un coche es necesario que una persona, que ya posee la habilidad y la destreza de conducir, actúe como modelo y nos enseñe qué tenemos que hacer para empezar a conducir. Al igual que para aprender a montar en bicicleta implica que una persona que ya ha adquirido la habilidad y la destreza de montar en bicicleta enseñe a la persona novata cómo se hace.

Para adquirir cualquier habilidad es necesario práctica continuada, de la cual va a depender que seamos más o menos habilidosos. Con las habilidades sociales sucede exactamente lo mismo, es imprescindible que los adultos actúen como modelos y  enseñen a los niños desde pequeños habilidades sociales, animándoles a su vez a ponerlas en práctica. Si no se practican, se adquiere la información pero no la habilidad.

¿Qué son las habilidades sociales?

  • Manifestar opiniones personales y escuchar las opiniones de otros, tanto positivas como negativas.
  • Expresar sentimientos propios y recibir los de otros, tanto positivos como negativos.
  • Hacer peticiones a otras personas y admitir o rechazar peticiones de otros
  • Iniciar, mantener y terminar una conversación y participar en las conversaciones empezadas por otros.
  • Defender los derechos propios y respetar los de los demás.
  • Expresar y defender las propias opiniones, sentimientos, peticiones y derechos, sobre todo en aquellas situaciones sociales en las que resulta probable encontrar la oposición.

Muchos niños y adolescentes no poseen las habilidades sociales necesarias para desenvolverse eficazmente en los distintos hábitos de su vida. Esto repercute en su día a día y las consecuencias de tener un déficit en habilidades sociales se extienden hasta la edad adulta.

¿Cuáles son las consecuencias de un déficit en habilidades sociales

  • Ansiedad ante situaciones que implican interacción social.
  • Baja autoestima.
  • Rechazo del grupo de iguales.
  • Sentimientos de ineficacia personal.
  • Dificultades para resolver conflictos.
  • Temor a la evaluación negativa.
  • Sentimientos de tristeza.
  • Estrés.

Si ha observado que su hijo no ha adquirido las habilidades sociales necesarias para desenvolverse eficazmente en su entorno, recuerde que las habilidades sociales son aprendidas, no heredadas. El niño no nace hábil o inhábil socialmente, sino que estas habilidades se adquieren.

Si tras varios intentos considera que su hijo presenta un déficit en habilidades sociales, es recomendable que solicite ayuda psicológica para iniciar un entrenamiento en habilidades sociales en Murcia que permita al niño aprender habilidades sociales y generalizarlas a su vida diaria.