Problemas de salud

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Problemas de salud

Las enfermedades, y en concreto las enfermedades crónicas, afectan directamente al estado emocional  de la persona que la padece. No gozar de un completo estado de bienestar físico nos repercute psicológicamente. Es común la presencia de sintomatología ansiosa y depresiva cuando tenemos que asimilar y afrontar una enfermedad crónica.

En muchas ocasiones la persona, que ha recibido un diagnóstico de una enfermedad crónica, necesita apoyo psicológico para entender y principalmente aceptar el cambio que se ha producido en su vida. No es fácil asumir un diagnóstico y sobre todo, no es nada fácil tener que modificar de manera significativa el estilo de vida que hasta entonces se estaba llevando a cabo.

Es normal sentirse abrumado, ante una enfermedad crónica, y experimentar sentimientos de indefensión, frustración, impotencia, ansiedad e incluso depresión.

Por ello, el objetivo del psicólogo es ayudar a las personas a ser felices a pesar de padecer una enfermedad crónica. La finalidad del tratamiento psicológico es lograr que la persona tenga un óptimo estado de bienestar y una buena calidad de vida a pesar de las limitaciones que acompañan a la enfermedad crónica.

¿Cuáles son las enfermedades crónicas más frecuentes?

  • Cáncer.

El cáncer es un crecimiento tisular producido por la proliferación continua de células anormales con capacidad de invasión y destrucción de otros tejidos. Es la primera causa de muerte en varones y la segunda en mujeres, a su vez, también es la segunda causa de mortalidad infantil. Se estima que 1 cada 200 personas desarrollará cáncer a lo largo de su vida.

  • Diabetes.

La diabetes mellitus es una enfermedad endocrina y metabólica que se caracteriza por una deficiencia en la secreción o acción de la insulina. La diabetes es uno de los problemas de salud más frecuentes. La padece aproximadamente entre 1  y el 3% de la población general, y alrededor del 5 al 10% de la población mayor de 40 años. Se estima que en 2025 existirán 300.000.000 de personas con diabetes en todo el mundo (OMS).

  • Fibromialgia.

La Fibromialgia es un síndrome de etiología desconocida. La característica principal es un dolor musculo-esquelético crónico, de al menos 3 meses de duración. Afecta principalmente a mujeres. El inicio de los síntomas se da entre los 25 y los 45 años, siendo la prevalencia más alta entre los 40 y los 49 años, y prácticamente nula en los mayores de 80 años. La Fibromialgia suele evolucionar hacia la cronicidad y permanecer estable sin un empeoramiento progresivo.

Si estás interesad@ en profundizar en el tema de la Fibromialgia, te recomendamos leer esta entrada de Blog: “Fibromialgia: ¿Qué es eso?“.

  • Psoriasis.

La piel es un órgano con un papel clave en la comunicación y expresión de emociones. La Psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel y, aunque en menor grado y no en todos los afectados, de las articulaciones, de curso crónico y que provoca irritación y enrojecimiento de la piel.

Su manifestación clínica más habitual es la aparición de lesiones cutáneas de tamaño variable, enrojecidas y recubiertas de escamas blanquecinas de grosor variable. Las escamas están formadas por queratinocitos (células de la epidermis) que se acumulan debido a su proliferación acelerada. El enrojecimiento es el resultado de la mayor afluencia de sangre debida a la inflamación.

  • Insuficiencia renal.

La insuficiencia renal crónica (IRC) consiste en una disminución progresiva y global de la función renal que alcanza un nivel inferior al 10% en la insuficiencia renal crónica terminal, estadio más grave de la enfermedad renal, durante el cual se hace necesaria para la supervivencia, la implementación de un tratamiento sustitutivo de la función renal mediante transplante o diálisis (peritoneal continua o hemodiálisis).

La diálisis es un procedimiento terapéutico por medio del cual se eliminan sustancias tóxicas presentes en la sangre.

La enfermedad renal crónica y el tratamiento de hemodiálisis son sucesos vitales altamente estresantes que afectan tanto al paciente como a su entorno familiar, que debe ajustarse a la nueva situación para lograr un adecuado equilibrio emocional.

  • Obesidad.

La obesidad es un problema multifactorial y heterogéneo que se caracteriza por una acumulación excesiva de tejido adiposo, la cual se traduce en un aumento del peso corporal. Una persona con obesidad es aquella cuyo peso excede el 20 por ciento del que sería adecuado considerando su edad, sexo, talla y complexión física. La obesidad ha sido reconocida como una enfermedad crónica de carácter epidémico (OMS).

La obesidad se considera el resultado de un balance positivo de energía, es decir, del consumo de una dieta de valor calórico superior a las necesidades de la persona.

  • SIDA.

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es una enfermedad producida por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). En una primera fase, el VIH se multiplica activamente en las células infectadas. El sistema inmunitario responde disminuyendo la presencia de virus en la sangre, aunque no impide que los virus sigan presentes y continúen afectando a otros órganos. Durante varios años el organismo puede permanecer en esta situación de aparente equilibrio, pero el VIH se sigue multiplicando en las células e infectando otras nuevas. Finalmente, si no se accede al tratamiento se produce un debilitamiento paulatino de las defensas del organismo. Aparecen entonces los signos y síntomas propios de la enfermedad que definen el sida.

  • Esclerosis Múltiple.

La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central, crónica y a menudo incapacitante.  Envolviendo y protegiendo las fibras nerviosas del sistema nervioso central se encuentra un material compuesto, principalmente, por proteínas y grasas que se denomina mielina. Ésta facilita la conducción de los impulsos eléctricos entre las fibras nerviosas.

Si la mielina se destruye o lesiona, se pierde capacidad en los nervios para conducir impulsos eléctricos y esto ocasiona la aparición de los síntomas más característicos de esta enfermedad. Los resultados de la desmielinización son muy diversos y únicos en cada individuo, unas personas pueden tener síntomas leves, como entumecimiento de los miembros, o severos como parálisis o pérdida de visión. Se diagnostica, en la mayoría de las ocasiones, entre los 20 y 40 años.

¿En qué consiste el tratamiento psicológico?

El tratamiento psicológico se centra en ayudar a la persona a aceptar su enfermedad y en el aprendizaje de estrategias para afrontar eficazmente la enfermedad y las consecuencias que de ella se derivan. La fortaleza psicológica es imprescindible para poder hacer frente a una enfermedad física y por ende, para adaptarse a la nueva situación. Muchas personas se sientes desesperanzadas y no emplean todos los recursos de los que disponen para lograr ser sumamente felices a pesar de padecer una enfermedad crónica. El trabajo del psicólogo es precisamente es orientar a la persona para que pueda hacer uso de todas las fortalezas y potencialidades para vivir de manera plena y satisfactoria.