Disfunciones sexuales

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Disfunciones sexuales

Las disfunciones sexuales se realizan por una alteración de los procesos propios del ciclo de la respuesta sexual o por dolor asociado con la realización del acto sexual y causan un intenso malestar. Pueden darse tanto en las relaciones heterosexuales como en las homosexuales. El ciclo completo de la respuesta sexual se divide en 5 fases (fase de deseo, fase de excitación, fase de meseta, fase orgásmica y fase de resolución).

Las  sexuales surgen cuando existe alguna dificultad en alguna de estas 5 fases que componen la respuesta sexual. Hay personas que tienen dificultades en alguna de las fases e incluso también es común la presencia de dificultades en más de una fase de las que anteriormente hemos citado.

Las disfunciones sexuales abarcan diferentes formas de incapacidad para participar de manera satisfactoria en una relación sexual deseada. Según los casos, se trata de una falta de interés, una imposibilidad de sentir placer, un fracaso en la respuesta fisiológica necesaria para la interacción sexual, o una incapacidad para controlar o sentir el orgasmo.

Es necesario tener en cuenta que la gran mayoría de problemas sexuales no están originados por un único factor sino que por el contrario, son varios los factores que confluyen. Frecuentemente, las disfunciones sexuales están relacionadas con problemas personales y, en concreto, con problemas relacionales.

A su vez, es importante identificar cuándo se ha iniciado la disfunción sexual. Son dos los tipos de disfunciones sexuales que podemos identificar en función del momento en el que aparezcan en la vida de la persona:

  • Primarias: Se considera una disfunción sexual primaria cuando las dificultades han existido desde el inicio de la actividad sexual.
  • Secundarias (adquiridas). Se considera una disfunción sexual secundaria cuando las dificultades han aparecido después de un periodo en el que la actividad sexual ha sido absolutamente normal.

Por otro lado, se debe especificar si la disfunción sexual es general o situacional. Es decir, si las dificultades en la actividad sexual aparecen siempre con independencia de la situación, el tipo de estimulación o el compañero con el que vamos a tener una relación sexual, o si por contrario aparecen asociadas a ciertas situaciones, estimulaciones y compañeros.

Antes de iniciar un tratamiento psicológico para la disfunción sexual, es importante descartar la existencia de algún problema orgánico. Por ello, siempre recomendamos haber ido previamente al médico de cabecera para descartar que el problema sea exclusivamente físico.

Mitos o creencias erróneas acerca del funcionamiento sexual en la pareja:

  • En una relación de pareja estable lo normal es tener relaciones sexuales varias veces en semana.
  • La masturbación, en una persona que mantiene una relación de pareja, es un síntoma de insatisfacción sexual.
  • El sexo debe de ser siempre espontáneo y no preparado.
  • Si una pareja tiene problemas en sus relaciones sexuales es que algo va mal en la relación.
  • No es normal tener fantasías sexuales si se tiene una relación de pareja satisfactoria.
  • Dos personas que se quieren deben de saber, instintivamente, el tipo de estimulación que su pareja necesita.
  • Si una persona no responde a los acercamientos de su pareja es que no la considera atractiva sexualmente.

¿Cuáles son las disfunciones sexuales más frecuentes?

  • Aversión al sexo.
  • Deseo sexual hipoactivo.
  • Disfunción eréctil.
  • Eyaculación precoz.
  • Eyaculación retardada.
  • Anorgasmia.
  • Vaginismo.
  • Dispareunia.
  • Impulso sexual excesivo.

Decidir iniciar un tratamiento psicológico para poder poner solución a una disfunción sexual no es fácil. Somos conscientes que abordar el tema de la sexualidad y las dificultades en las relaciones sexuales, con una persona desconocida, puede resultar incómodo. Por ello, en MindUp Psicólogos, siempre pretendemos crear un clima de confianza que facilite la comunicación y en el que la persona se sienta cómoda y capaz de buscar soluciones, conjuntamente con el terapeuta, para abordar la disfunción sexual de manera eficaz.

El tratamiento psicológico para abordar el problema de las disfunciones sexuales o la terapia sexual tiene como objetivo recuperar el bienestar y la satisfacción sexual de ambos miembros de la pareja. Para alcanzar el éxito en el tratamiento es preciso que ambos miembros se comprometan e impliquen activamente en el mismo.