¿Actuas como quieres o como quieren?: aprende a ser ASERTIVO

¿Actuas como quieres o como quieren?: aprende a ser ASERTIVO

“Si sacrificamos nuestros derechos con frecuencia, estamos enseñando a los demás a aprovecharse de nosotros”.  P. Jakubowski.

Las relaciones interpersonales son complejas y con frecuencia nos vemos involucrados en conflictos como consecuencia, en la mayoría de las ocasiones, de una pobre comunicación o una comunicación ineficaz cuando interactuamos con compañeros de trabajo, amigos, familiares o con nuestra pareja.

Pero, no todas las personas actuamos de la misma manera. Las personas que tienen un comportamiento asertivo gozan de un mayor bienestar debido a que respetan a las personas con las que se relacionan pero no renuncian, en ningún caso, a aquello que piensan o sienten. No tienen dificultades para expresar sus opiniones, realizar sugerencias o peticiones. Por ello, gozan de un mayor equilibrio emocional sin lugar a duda.

Muchas veces asumimos un comportamiento pasivo y no decimos lo que pensamos o sentimos por miedo a las reacciones de los demás, por no crear conflicto o para pasar desapercibidos. Lo que sucede es que el comportamiento pasivo a medio o largo plazo nos hace sentirnos mal con nosotros mismos al renunciar a nuestros derechos, nuestra autoestima baja, nos sentimos inseguros y los demás aprenden a que pueden manejarnos y hacer con nosotros lo que deseen.

En otras ocasiones, lo que asumimos es un comportamiento agresivo para defender nuestros derechos. Las personas que expresan lo que piensan o sienten pero de una forma agresiva, amenazante o intimidatoria tienen como objetivo imponer sus derechos por encima de los derechos de los demás pero, en ningún caso, se ocupan de no ofender o de no faltar el respeto a las personas con las que se comunican. ¡Error! Las personas que asumen este tipo de comportamiento cuando se relacionan con otras no son hábiles socialmente. Es probable que cumplan su objetivo a corto plazo expresándose de manera agresiva pero las relaciones con las personas de su entorno se van a deteriorar y dejarán de ser satisfactorias.

Ser asertivo es la habilidad que nos permite manejarnos de manera fluida y satisfactoria en nuestras relaciones sociales.

Pero, no es tarea fácil. Para actuar de manera asertiva lo primero que tenemos que hacer en conocer cuáles son nuestros “DERECHOS ASERTIVOS“. Las personas asertivas protegen sus derechos y no permiten que nadie intente arrebatárselos. A veces, renunciamos a nuestros derechos y favorecemos así que las personas de nuestro entorno nos manejen a su antojo convirtiéndonos en marionetas que actúan a merced de aquellos que nos rodean.

¿Conoces los “DERECHOS ASERTIVOS”?

  1. Tienes derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. Tienes derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  3. Tienes derecho a ser escuchado y tomado enserio.
  4. Tienes derecho a juzgar tus necesidades, establecer tus prioridades y tomar tus propias decisiones.
  5. Tienes derecho a decir NO sin sentir culpa.
  6. Tienes derecho a pedir lo que quieres, dándote cuenta de que también tu interlocutor tiene derecho a decir NO.
  7. Tienes derecho a cambiar.
  8. Tienes derecho a cometer errores.
  9. Tienes derecho a pedir información y ser informado.
  10. Tienes derecho a obtener aquello por lo que pagaste.
  11. Tienes derecho a decidir no ser asertivo.
  12. Tienes derecho a ser independiente.
  13. Tienes derecho a decidir que hacer con tu propiedades, cuerpo, tiempo, etc., mientras no se violen los derechos de otras personas.
  14. Tienes derecho de gozar y disfrutar.
  15. Tienes derecho a tu descanso o aislamiento.
  16. Tienes derecho a superarte, aun superando a los demás.

A simple vista, tras leer los “DERECHOS ASERTIVOS”, parece difícil creer que algunas personas no actúen conforme a sus derechos a la hora de relacionarse con su entorno. Es lógico que demos por hecho que todas las personas tenemos claros nuestros derechos y actuamos libremente acorde a ellos. Sin embargo, esto no es así. Imagínate que vas a un restaurante y al sentarte en la mesa te das cuenta de que tu vaso está manchado.

En esta situación, las personas con un comportamiento pasivo no harían absolutamente nada y beberían agua de su vaso aunque estuviera claramente manchado (Bueno no pasa nada, si está manchado da igual, no quiero molestar al camarero por esto, me da vergüenza).

Sin embargo, las personas con un comportamiento agresivo lo que harían sería llamar al camarero y con un tono de voz alto, intimidatorio e incluso amenazante  les exigirían al camarero que le cambiara el vaso de inmediato (“Esto es asqueroso. Cámbiame ahora mismo el vaso o tendré que poner una reclamación. Esto es inadmisible. ¿No os da vergüenza servir un vaso en estas condiciones?”).

En cambio, las personas con un comportamiento asertivo les pedirían al camarero que les cambiara el vaso de agua pero procurarían a su vez decirlo de la mejor manera posible y por supuesto sin ofender al camarero ni crear tensión o un conflicto innecesario (“Entiendo que no os habréis dado cuenta pero, al coger el vaso me he dado cuenta de que está manchado, te importaría cambiármelo por otro vaso por favor. Muchas gracias y disculpa las molestias”).

Este ejemplo  hace ver claramente los tres tipo de comportamientos de los que hemos hablado durante el artículo . No obstante, si os surge alguna duda al respecto, si os gustaría recibir más información sobre la asertividad o si consideráis que debéis entrenaros para lograr tener un comportamiento asertivo en vuestro día a día, os animamos a contactar con nosotros sin ningún compromiso.

Piensa en ti mismo, ¿realmente haces uso de ellos en tu día a día? ¿te acuerdas de cuáles son tus derechos cuando estás involucrado en un conflicto o en una situación tensa? ¿cuántas veces no has actuado como te gustaría o no has expresado lo que pensabas o sentías por las posibles reacciones de los demás? ¡Piénsalo!

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