5 recomendaciones para mejorar la relación con tu hijo adolescente

5 recomendaciones para mejorar la relación con tu hijo adolescente

En esta nueva entrada se blog hablamos de los aspectos clave que la familia, que convive con un adolescente, debe conocer para mantener una relación satisfactoria y favorecer una buena convivencia en el hogar.

Los adolescentes son grandes desconocidos, muchas personas hablan de las dificultades y los problemas que surgen en la adolescencia, pero es escasa la atención que se dedica a los chicos y chicas que se encuentran a travesando esta etapa.

  1. Acepta sus cambios.

La adolescencia es una etapa de transición, entre la infancia y la edad adulta, caracterizada por continuos cambios a nivel físico, psicológico y social.

Los adolescentes, al igual que las serpientes cuando mudan su piel, abandonan todo lo que han sido hasta ese momento y se sienten vulnerables, indefensos, molestos e intranquilos debido a que se enfrentan a la difícil situación de adoptar una nueva identidad y por tanto de asumir un rol diferente del que hasta ahora habían desempeñado.

Durante esta etapa de cambios, el adolescente se siente desprotegido hasta que no encuentra su nueva identidad, al igual que le ocurre a la serpiente durante el periodo de tiempo que espera a que su nueva piel nazca. La serpiente desconoce cuál va a ser su nueva piel, pero al igual que el adolescente, tiene que adaptarse al medio en el que se encuentra con independencia de cómo sea su nueva identidad.

No debe cundir el pánico si se observan comportamientos hasta ahora desconocidos en tu hijo adolescente. Es normal que cambie su manera de comportarse, no le exijas que siga comportándose como el niño que ha sido hasta ahora. Recuerda, que al igual que las serpientes, el adolescente se ha desprendido de su antigua identidad y se encuentra forjando y adaptándose a una nueva.

Muchos padres temen perder al niño que han tenido hasta esta etapa y afrontan la adolescencia con miedo y tristeza. Estos sentimientos son comprensibles, ya que realmente se produce una pérdida. Los padres pierden al niño que han criado y con el que han estado conviviendo hasta ahora, por lo que es normal que exista un periodo de duelo por esta pérdida.

Sin embargo, la pérdida del niño se convierte en la ganancia de una persona nueva y más cercana a la edad adulta. La familia tiene que aceptar estos cambios y adaptarse a la nueva identidad del adolescente.  En la mayoría de las ocasiones la dinámica de la familia cambia, los padres y los hermanos tienen que adaptarse a los cambios del adolescente, y esto puede generar estrés en los miembros de la familia.

  1. No te culpes.

Muchos padres se sienten angustiados, preocupados y desbordados por los continuos cambios que observan en su hijo, y en muchas ocasiones se culpan de los comportamientos negativos del adolescente.

¿Qué hemos hechos mal? ¿Deberíamos haberle llevado a otro colegio? ¿Tendríamos que haber elegido otra ciudad para criar a nuestro hijo? ¿Habremos sido demasiado permisivos? ¿Habremos sido demasiado autoritarios? Estas son muchas de las dudas que abruman a los padres de hijos adolescentes cuando son testigos de los cambios que su hijo está experimentando.

No te culpes, tu hijo está experimentado los cambios propios de la etapa de la adolescencia, de nada sirve buscar un culpable o cuál es el motivo por el que el tu hijo o hija está experimentando esos cambios en su comportamiento. Escúchale y dirige tu esfuerzo en buscar la mejor manera de ayudarle y de aminorar el estrés que está sufriendo al tener que hacer frente a continuos cambios.

  1. Respeta su intimidad.

El chico o chica adolescente tiene derecho a que su intimidad sea respetada bajo cualquier circunstancia. La información personal que el adolescente guarda en su teléfono móvil, redes sociales, diario o habitación, debe ser respetada por la familia.

En ocasiones, cuando la comunicación en casa no es buena, y no existe una relación de confianza entre los padres y el hijo, aparece cierta preocupación en los padres por saber qué hace su hijo cuando está fuera de casa, cómo se siente  y qué piensa. En su afán de calmar su preocupación, muchos padres espían y obtienen información acerca de la vida personal de su hijo pero sin su consentimiento.

Esto no es recomendable, ya que los adolescentes pueden sentirse traicionados e identificar este hecho como una falta de respeto y lealtad, la confianza desaparece y la relación se daña.

  1. Apóyalo en su deseo de ser más independiente.

Por un lado, exigen ser cuidados y atendidos como niños, pero por otro lado, exigen ser tratados como personas adultas, piden más libertad y que sus opiniones, deseos e intereses sean tenidos en cuenta. Los padres tienen que ser pacientes y muy empáticos para poder lidiar con éxito estas situaciones nuevas que se generan en la etapa de la adolescencia.

Los adolescentes quieren diferenciarse de sus padres, necesitan sentir que son personas independientes. Es cierto que aún no son adultos, pero los padres pueden ayudarles a satisfacer su necesidad de sentirse libres e independientes, dentro de unos límites,  concediéndoles ciertos privilegios. Por ejemplo, muchos chicos quieren cambiar su manera de vestir, quitar las cosas infantiles de su habitación (juguetes, peluches, cuentos, etc.), y sustituirlas por otras más acordes a su edad, poder salir más con sus amigos, comenzar a tener menos control de sus padres, realizar actividades que antes no hacían y tener experiencias nuevas.

  1. No te compares con sus amigos.

El grupo de iguales se convierten en una pieza muy importante durante la adolescencia. Los amigos adquieren un inmenso valor y se convierten en la principal fuente de apoyo de los adolescentes.

Muchos padres se sienten desplazados y tristes al ser testigos de que su hijo le otorga más importancia y les brinda más apoyo, cariño y confianza a su grupo de amigos que a la propia familia.

A muchos padres les cuesta trabajo digerir este cambio, y entristecen al pensar que su hijo no se siente cómodo en casa, que prefiere estar fuera y compartir más tiempo con sus amigos que con su familia.

No sólo es importante que el adolescente se relaciones con su grupo de iguales sino que es imprescindible, forma parte de su proceso de desarrollo y aprendizaje. El grupo de amigos permite a los adolescentes desarrollar las habilidades necesarias para relacionarse con otras personas de manera eficaz, además, se identifican unos con otros y se crean relaciones de apoyo mutuo.

La adolescencia es una etapa durante la cual y de manera temporal, se les otorga mucha importancia a los amigos. La familia no debe compararse ni competir con el grupo de amigos para intentar que el adolescente elija a sus padres como principal fuente de apoyo y confianza. Es natural que los chicos y chicas que se encuentran atravesando esta etapa prefieran dedicar su tiempo a sus amigos.

Es recomendable potenciar que el adolescente se relaciones con otros chicos o chicas de su edad, sin embargo, es a su vez necesario que los padres tengan conocimiento de quiénes son las personas con las que su hijo pasa la mayor parte del tiempo. La relaciones basadas en la escucha activa, el diálogo y la confianza son esenciales para que el adolescente pueda comunicarse abiertamente con los padres y exprese cuales son su preocupaciones respecto a su amigos, el motivo por el que ha cambiado de amigos, etc.

Muchas familias se sienten desbordadas al observar comportamientos negativos en su hijo adolescente y necesitan recibir asesoramiento psicológico para mejorar la dinámica de la familia y abordar de manera adecuada los comportamientos desadaptativos que muestra el adolescente.

La etapa de la adolescencia implica cambio y, en ocasiones, situaciones difíciles de afrontar. En estas circunstancias, pueden aparecer sentimientos de frustración y desesperanza ante la creencia de que los comportamientos negativos del adolescente son “imposibles” de cambiar. Los padres deben estar tranquilos y asumir que la mayoría de estos comportamientos son inherentes a la etapa de la adolescencia y por tanto transitorios, aunque esto no implica que no se pueda trabajar con el adolescente para sustituir estos comportamientos por otros más adaptativos. Además, desde la intervención psicológica, es posible evaluar cuáles son las dificultades que tiene el adolescente con el objetivo de brindarle las herramientas necesarias para que pueda transitar con éxito por la etapa de la adolescencia.

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