“La curiosa paradoja es que cuando me ACEPTO tal como soy, entonces puedo cambiar”. Carl Rogers.

Esta entrada de Blog surge con la finalidad de hacer la psicología más cercana y accesible. Queremos contribuir a clarificar cuál es el rol del psicólogo y cuál es el objetivo de la terapia psicológica. Por ello, hemos considerado una buena idea compartir con vosotros el cómo puede contribuir un psicólogo a mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas.

Hoy en día, ir al psicólogo continúa siendo algo “exclusivo” o una opción a la que muy pocas personas recurren a pesar de necesitarlo. Es un hecho que muchas personas buscan ayuda psicológica únicamente cuando el nivel de malestar o sufrimiento que padecen resulta inaguantable.

Somos conscientes, por nuestra experiencia en la práctica clínica, que normalmente la gran mayoría de personas contemplan la ayuda psicológica como última opción y acuden a consulta cuando el problema está ya firmemente instaurado o el nivel de malestar es insoportable. ¡Error! Cuando antes se aborde el problema más rápido y efectivo resultará el tratamiento y mejor será el pronóstico del mismo.

A su vez, nos consta que muchas veces las personas no saben donde está el límite a la hora de pedir ayuda y, durante un tiempo considerable, se cuestionan si es adecuado o no buscar ayuda psicológica para poner solución a aquello que les preocupa o angustia. Con frecuencia, las personas se preguntan: ¿lo que me sucede es realmente un problema o es algo normal? ¿es motivo para ir al psicólogo? ¿podrá ayudarme o voy a perder tiempo y dinero? 

Ante este tipo de cuestiones nosotros siempre respondemos lo mismo: aquello que te sucede pasa a ser importante  y merece atención en el mismo momento que te causa malestar. Las preocupaciones o los problemas que tienen las personas son muy diversos, a cada uno de nosotros nos angustia o preocupa cosas muy distintas. Pero hay algo claro, si lo que te sucede te produce sufrimiento, es necesario que pases a la acción y hagas todo lo necesario para encontrarte de nuevo en óptimas condiciones.

En varias ocasiones, las personas que han acudido a nuestra consulta, nos han transmitido que si hubieran sabido antes en qué y cómo podía ayudarles un psicólogo habrían pedido ayuda mucho antes. A continuación, exponemos los 10 motivos por los que una persona debería ir al psicólogo:

¿Cuándo deberíamos ir al psicólogo?

  1. Si tu sueño está alterado (duermes poco o duermes en exceso).
  2. Si tu alimentación está alterada (comes poco o comes en exceso).
  3. Si no encuentras sentido y te sientes insatisfecho con tu vida.
  4. Si no funcionas adecuadamente, o al menos como te gustaría, en alguna de las áreas de tu vida (a nivel personal, familiar, laboral o social).
  5. Si tienes una sensación de vacío o aburrimiento constante y nada te motiva lo suficiente.
  6. Si tienes un estado de ánimo bajo la mayor parte del día.
  7. Si tienes miedos o pensamientos negativos recurrentes que te paralizan y no te permiten disfrutar libremente de tu vida.
  8. Si sientes que no puedes controlar la intensidad de tus emociones y son las emociones las que te controlan a ti.
  9. Si te preocupas en exceso la mayor parte del día por cosas pequeñas e insignificantes.
  10. Si sientes que no tienes control sobre algunas de las cosas que haces durante el día (beber alcohol, consumir drogas, jugar a los videojuegos o juegos de azar, el uso de las nuevas tecnologías, etc.).

Hemos considerado que estos son los motivos principales por los que una persona debería plantearse buscar ayuda psicológica, siempre y cuando sienta que ha hecho todo lo que está en su mano y no logre por sí sola disminuir su malestar. Es decir, si nada de lo que has intentado para solucionar tu problema ha funcionado quizás, sea un buen momento para consultar a un profesional.

Sin embargo, hay muchos otros motivos por los que una persona puede acudir a un psicólogo. Os animamos a que compartáis con nosotros cualquier otro motivo, que se os ocurra, para buscar ayuda psicológica. Seguro que vuestras aportaciones pueden ayudar a otras personas.